Viaje improvisado: sobre las desventajas de estar sola en un país nuevo intentando establecer una vida

Hola, estimado lector.

Escribo desde una playa llamada Delray Beach, me gusta. Hay muy pocas personas a unos cuantos metros hay un pescador y todo me parece tranquilo ahora. A mi mente le llegan un montón de recuerdos y me surgen las ganas de escribir…

Salí de casa un 17 de octubre de 2019, me despedí de mi abuela y lo último que me dijo fue que no era necesario que regresara por mi ropa «aquí la situación está cada vez más difícil». Si te encuentras bien allá quédate. En ese momento me pareció extraño su comentario… «son sólo un par de semanas pensé».

Días antes había pedido una licencia larga en el trabajo, no estaba segura de qué haría después, pero lo que sí sabía era que no quería estar ahí, la rutina me asfixiaba. Me costó mucho trabajo tomar esa decisión ya que tenía un buen salario para alguien que recién salía de la carrera. El horario era muy bueno y en lo que respecta a las prestaciones… ni se diga. Pero después de dos años trabajando ahí, sentía que me estaba estancando.

Llegué a Miami y pasé la mayor parte del fin de semana sola, pues la persona con la que llegaba tenía compromisos a los que no podía sumarme.

Pasado el fin de semana, la desesperación en mi flotaba todo el tiempo: necesito tener un trabajo, pensé. Tenía una deuda muy grande en el banco que necesitaba pagar y mientras no vendiera mi auto mi situación financiera se complicaría.

Después de pasar todo un día buscando y escuchar rechazo, tras rechazo llegué a un restaurante peruano en el que me pidieron que me presentara el jueves y así sin más llegó el día. Al principio todo era muy duro, después aprendí a sobrellevarlo. Al menos podía convivir con personas y el trabajo me dejaba tan cansada como para pensar tanto.

Mientras llegaba el jueves, un día me sentí con la necesidad de escribir, porque pensé que así sería más sencillo sobrellevar la soledad. Estar sola en un país desconocido comenzaba a salirse de mis manos. Por mucho tiempo me descubrí nostálgica. Pasé de sentirme relegada a estar cómoda en el pasillo de hispanic products de Walmart. Por más de un mes me moví de casa en casa, de hotel en hotel y muchas veces no sabía dónde pasaría la noche.

Una ocasión, mientras estaba en la biblioteca me llegó una notificación de mi banco. Aquella ocasión había recibido mi fondo de ahorro de la empresa en la que trabajaba, el cual era suficiente para solventar mi deuda.

Llegó el Día de Acción de Gracias y aún no tenía un lugar fijo, tampoco tenía mucho dinero. Estaba en cama y tuve un mensaje de una compañera en el restaurante, después de decirle que lo pasaría sola me invitó a pasar la cena con ella. Conocí a su hijo, un pequeño de cuatro años, a su esposo y a toda su familia, quienes fueron muy amables. Fue así como viví mi primer celebración en los Estados Unidos. Al final platicamos un poco más de lo que nos permitía el trabajo y conocimos más la una de la otra.

Al día siguiente, esta chica me escribió me dijo que la llamara en cuanto pudiera, lo hice y me encontré con la sorpresa de que me estaba ofreciendo una habitación para rentar, en ese momento no pude sentir más que alivio, al final se quitaba una carga de mi espalda.

Quisiera decir que todo se vino más fácil después de eso, pero no fue así. Cada vez salía más cansada del trabajo en el restaurante y se me metió la idea de hacer trabajo de limpieza en casas. (Hay toda una historia que puedo escribir sobre eso).

Después de todo lo que pasaba, me faltaba algo, ¿qué era?, no lo sé. Anhelaba un viaje y aún estaba pendiente finalizar mi carrera universitaria en México…

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